Imagen de uno de los trabajos

La brecha de género en las carreras científicas nace muy pronto, en Secundaria. Un estudio reciente de la Universidad Camilo José Cela calculaba que, a los 15 años, por cada chica que quería estudiar carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en sus siglas en inglés) había tres chicos. Luego la distancia se va agrandando, como cuentan desde el Instituto de Ciencias Matemáticas: ya en la universidad ellas son aproximadamente el 30%, pero las que están interesadas o deciden dedicarse a la investigación van reduciéndose también durante la carrera. En 2017, ellas suponían el 21% de las cátedras universitarias en el ámbito de las ciencias exactas.

Con el objetivo de atajar la brecha desde la raíz, desde ese organismo, que pertenece al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), decidieron hace tres años comenzar un programa en colegios para que fueran los propios alumnos quienes contaran las historias de muchas científicas desconocidas para la mayoría y así aprendieran tanto referencias como contenidos científicos.

Concretamente, querían desarrollar el programa con clases de 5º y 6º de Primaria. Se pusieron en contacto «por todas las vías», cuenta Ágata Timón, una de las matemáticas impulsoras. Recibieron respuestas de toda España, y en esta tercera y última edición también han trabajado con centros de Buenos Aires (Argentina). A todos les enviaron primero listas y catálogos de diferentes mujeres, pero cada uno lo ha desarrollado a su manera. En total han participado 200 niños y niñas.

Del trabajo de todos ha resultado un libro, disponible en PDF en la web del instituto y bajo el nombre Mi científica favorita. En el de 2019 se puede desde jugar un trivial sobre la biofísica Xiaowei Zhuang hasta recordar las palabras con las que la primatóloga Jane Goodall, que salía en la primera edición, se refirió a su homóloga coruñesa Rebeca Atencia. También se podía admirar «la cúpula de vidrio» que rompió la astrónoma Cecilia Payne. Y así hasta veinte en total. «Las mujeres históricamente se han encontrado trabas para dedicarse a la investigación, para que su trabajo fuera reconocido y para que su nombre quedase escrito en la historia. Pese a ello, son muchas las que lucharon para cambiar la situación, no solo para ellas, sino para todas las que vinieron detrás», es como las introduce a todas el prólogo.

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